Caen las hojas

Free texts and images.
Jump to: navigation, search

Caen las hojas
escrito por Toribio Vidal Belo
Publicado en la « Revista Pegaso » de Julio de 1921. ~ Ortografía original. ~ (1)



Caen los líricos caireles,
Caen los prismas del teclado, las bandurrias de esmeralda,
Los timbales de topacio, las sonoras filigranas,
Las pequeñas, diminutas mariposas de mosaico.
Llueven lluvias de pistilos, de pistilos y periantos,
Be corolas afelpadas, de liliales flores muertas!
Llueven lluvias sobre el lago y el jardín se aterciopela.

II


Exquisitas manos suaves con sus guantes acarician
La lujosa empuñadura de las dagas merovingias,
De los ricos nacarados estiletos de los Borgias,
Exquisitas suaves manos asesinan a las hojas,
Asesinan los pimpollos corazones amatistas:
Y los pajes se engalanan y perfuman las vitrinas
De floridos filamentos, de campánulas de seda.
De pompones de amapolas y bouquets de crisantemas.

III


En las salas del palacio y en el parque de cristales
Galantean las marquesas empolvadas de diamantes
Y los duques reverencian a las rubias cortesanas —
Blasonados figurines de condal peluca blanca —
Caen las hojas, caen los prismas del teclado!...
Y al amor de los balances de los finos contrabajos,
De los dulces mandolinos, de las harpas, de las violas,
Bailan rítmicas parejas al compás de las gavotas.

IV


Retoñaron ¡oh querida! nuestras lindas primaveras ...
¡El otoño es en las flores!
Bajo el sol de las glorietas
entre pétalos difuntos de verbenas y magnolias
vi abrazadas dos estatuas, dos estatuas de rosada terracota!


Vidal Belo, el poeta de la novedad y de la elegancia, verdadero discípulo de Verlaine en esta orilla del Plata, cuyos gorjeos se deben escuchar en el recogimiento místico del alma, y cuyo plumaje sólo se deja ver a los que poseen el ojo subjetivo, se presenta esta vez con una poesía de ritmo, de ritmo, en efecto, de ritmo de hojas que caen y de alas que se recogen en el nido. Su inspiración nostálgica nos la revela tal como es tratándolo, y la lectura de sus poesías os causará, queridos lectores, la impresión de un triste otoño en un parque de rey a lo Luis XV. Mientras el hada de la estación de la muerte arranca con sus pálidos dedos sus verdores a los árboles que tiritan de melancolía; mientras las últimas flores dejan caer sus pétalos como lágrimas perfumadas, allá, en el salón tibio e impregnado de esencias voluptuosas, cortesanas y cortesanos reciben la caricia de Venus. La ráfaga primaveral del amor pasa sobre ellos, y dos estatuas de rosada terracota simbolizan la eterna florescencia de la naturaleza humana, abrazándose en medio de un cementerio de hermosos despojos que profana sacrílegamente el viento ebrio del Otoño.


Julio Herrera y Reissig.

SemiPD-icon.png Works by this author are in the public domain in countries where the copyright term is the author's life plus 93 years or less. cs | de | en | eo | es | fr | he | pl | ru | zh
  ▲ top